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Lo que en su momento fue el canal ideal para que aquellas PYMES o negocios que apenas arrancaban se dieran a conocer fácil y rápido, hoy se ha convertido en una red social donde se requiere una inversión considerable si quieres tener un poco de alcance.

No hace mucho tiempo que las redes sociales llegaron a golpear fuertemente a los medios de comunicación y a la publicidad pagada, pues bastaba con abrir perfiles en éstas (principalmente en Facebook que era, y es, la más utilizada) y comenzar a publicar nuestros productos o servicios para que a través de nuestros amigos y los amigos de nuestros amigos, nuestro negocio comenzara a obtener likes y alcance de manera gratuita y eficaz.

Facebook era el paraíso donde nuestros prospectos podían hacernos preguntas por inbox, comentar qué opinaban sobre lo que ofrecíamos, tener acceso a cada una de las publicaciones que hacíamos con novedades o descuentos con solo ser fan de nuestra página y compartir con sus conocidos el contenido que les gustaba sabiendo que éstos lo verían al abrir su Time Line.

Por desgracia es la misma red social con sus algoritmos que deciden qué mostrarte y qué no, la que ha ido complicando cada día más esto, hasta convertirlo en una misión prácticamente imposible, a menos que…

Efectivamente, la respuesta es justo lo que pensaste: A menos que pagues grandes cantidades de dinero para promocionar tu negocio, promocionar el botón de llamada, promocionar las publicaciones o promocionar tus eventos.

Ya sea por el hecho de proteger a sus usuarios del spam promocional, o por el hecho de que ya tiene suficiente información sobre nosotros como para otorgar un excelente servicio de segmentación a las empresas, hoy Facebook basa su estrategia comercial en recibir dinero por publicidad.

Lo que como usuarios no nos gusta escuchar es que Facebook también es un negocio, y tiene que subsistir de alguna manera (aunque nos queda claro que subsiste bastante bien); hoy la red social está en el punto donde para poderle dar un buen servicio a sus usuarios debe seleccionar muy bien qué es lo que les muestra para que no se vayan. ¿A ti no te llegó un momento en que veías más publicaciones sin sentido de páginas de marcas o productos que publicaciones de tus amigos? A mi si.

A principios de este año Facebook dio el golpe de gracia, anunciando que su nuevo algoritmo iba a potenciar las publicaciones de amigos y familiares sobre las de marcas (cosa que ya había hecho pero no había avisado abiertamente). La medida tuvo un efecto inmediato, pues durante el primer trimestre del 2018, según un estudio de Business Insider, las empresas reportaron haber perdido más del 20% de su audiencia orgánica en la red social.

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Hoy en día los nuevos negocios no tienen una plataforma gratuita tan eficaz como lo fue Facebook durante años para dar a conocer su negocio, y están teniendo que recurrir a redes sociales como Instagram o Snapchat para ver si se acercan a los resultados que Facebook otorgaba en el pasado, con poco éxito.

¿Qué sigue?

Según mi punto de vista, las nuevas empresas están comenzando a promocionar (pagar publicidad) por sus publicaciones que antes posicionaban de manera orgánica, pero usando una mala segmentación por desconocimiento de la herramienta. Tarde o temprano (si no es que ya está sucediendo), Facebook dejará de mostrarte publicidad que realmente te interesa, y empezará a mostrarte las mismas publicaciones no deseadas de años atrás, pero en esta ocasión cobrándole a las marcas.

Por: Absalón Treviño

CEO Strategia 2.0

Twitter: @pelondehospicio